MEMORIA Y APRENDIZAJE · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
¿Aprendes mejor si eres «visual»? Lo que dice la evidencia
Nueve de cada diez docentes españoles encuestados creen que se aprende mejor con el estilo preferido. Una revisión de la evidencia concluye que no hay base suficiente para aplicarlo.
4 fuentes · 2 con texto completo leído · 2 solo resumen, reseña o no consultadas
¿Eres una persona visual, auditiva o kinestésica? Seguramente te lo han preguntado alguna vez, o has leído que cada cual tiene su «estilo de aprendizaje» y que lo mejor es estudiar según el tuyo. Suena razonable y encaja con lo que cada uno nota en su experiencia: a unos nos gusta ver esquemas, a otros escuchar, a otros hacer.
Pero una cosa es tener preferencias y otra que aprendamos más al recibir la información en la forma que preferimos. Veamos qué se ha comprobado.
Lo que creen los docentes encuestados
En un estudio con 284 docentes de 15 de las 19 regiones de España [1], se presentó la frase «los individuos aprenden mejor cuando reciben la información en su estilo de aprendizaje preferido», con los ejemplos de auditivo, visual y kinestésico. El 91,1 % la marcó como correcta, el 4,9 % como falsa y el 3,8 % respondió que no sabía [1].
No es una peculiaridad española. Los autores combinaron sus datos con los de otros cinco estudios de distintos países y encontraron que la creencia oscilaba entre el 85,8 % y el 97,1 % según el país [1]. Una encuesta anterior a 242 docentes del Reino Unido y de los Países Bajos interesados en la neurociencia del aprendizaje [2] mostró que, de media, creían el 49 % de los «neuromitos» presentados, sobre todo los vinculados a programas educativos comerciales. Saber más sobre el cerebro en general no los protegía [2].
Una advertencia: la muestra española se reclutó mediante bases de datos de colegios, invitaciones personales y redes sociales, por lo que no es claramente representativa [1].
Qué dice exactamente la idea
La versión más habitual se llama hipótesis del engranaje: se aprende mejor cuando la enseñanza coincide con el estilo preferido de cada persona, por ejemplo visual frente a verbal [3]. En 2008, Pashler, McDaniel, Rohrer y Bjork revisaron la evidencia y plantearon qué tendría que cumplir un estudio para ponerla a prueba. Debe clasificar a los estudiantes por estilo, repartirlos al azar entre métodos de enseñanza, darles a todos la misma prueba final y mostrar una interacción concreta: cada estilo rinde mejor con un método distinto [3].
Lo que encontraron fue que hay muchas pruebas de que las personas expresan preferencias y de que difieren en ciertas aptitudes, pero prácticamente ningún estudio que mostrara ese cruce. Pocos estudios usaban un diseño adecuado, y varios de los que sí lo hacían contradecían la hipótesis [3]. Su conclusión es que no hay una base de evidencia adecuada para incorporar evaluaciones de estilos de aprendizaje a la práctica educativa general [3].
Entonces, ¿por qué sigue viva?
En 2015, Newton quiso comprobar qué encontraría un docente que buscara evidencia sobre el tema. Revisó trabajos de educación superior publicados entre 2013 y 2015 en las bases de datos ERIC y PubMed, 109 en total tras eliminar duplicados [4]. El 94 % partía de una valoración positiva de los estilos y el 89 % concluía que eran eficaces [4]. Solo un estudio puso a prueba la hipótesis del engranaje, y no encontró efecto [4].
El autor atribuye la persistencia a un sesgo de confirmación y al atractivo intuitivo de adaptar la enseñanza a las diferencias individuales, y compara su situación con la de la homeopatía: un concepto sin evidencia que se sigue usando [4]. Señala posibles daños: que estudiantes eviten materias que creen incompatibles con su estilo, que ganen una confianza injustificada en otras y que se desvíen recursos de métodos eficaces [4].
También reconoce límites. Un único investigador juzgó si cada trabajo respaldaba los estilos, solo consultó dos bases de datos y únicamente los textos de acceso libre, y el volumen total de publicaciones puede haber crecido, así que los datos no prueban por sí solos un aumento de su uso [4].
Lo que esto no dice
No dice que todos aprendamos igual: la revisión de 2008 reconoce que las personas tienen preferencias y diferencias de aptitud [3]. Tampoco cierra la puerta a versiones de los estilos que aún no se hayan puesto a prueba, y los propios autores señalan que podría justificarse más investigación bien diseñada [3]. Y algunos trabajos revisados por Newton defendían los estilos como preferencias del alumnado o como pretexto para reflexionar, no como base para adaptar la enseñanza [4].
Qué nos llevamos
- Preferir una forma de estudiar no es lo mismo que aprender más con ella. Lo que habría que ver es el cruce de la Figura 1, y los estudios revisados no lo muestran [3].
- La creencia es muy común incluso entre docentes. El 91,1 % de los encuestados en España la comparte [1].
- Los trabajos que la respaldan casi nunca la ponen a prueba. De los 109 analizados en 2015, 97 concluían que los estilos eran eficaces y solo uno puso a prueba la hipótesis del engranaje [4].
Y una pregunta para quedarte: cuando tienes que aprender algo difícil, ¿qué haces, y cómo sabrías si lo que haces funciona de verdad?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Ferrero, M., Garaizar, P. y Vadillo, M. A. (2016). Neuromyths in education: Prevalence among Spanish teachers and an exploration of cross-cultural variation. Frontiers in Human Neuroscience, 10, 496. https://doi.org/10.3389/fnhum.2016.00496 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
[2] Solo el resumen Dekker, S., Lee, N. C., Howard-Jones, P. y Jolles, J. (2012). Neuromyths in education: Prevalence and predictors of misconceptions among teachers. Frontiers in Psychology, 3, 429. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2012.00429 (Estudio original. Leído solo el resumen.)
[3] Solo el resumen Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D. y Bjork, R. (2008). Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9(3), 105–119. https://doi.org/10.1111/j.1539-6053.2009.01038.x (Revisión. Leído solo el resumen oficial: texto completo de pago.)
[4] Texto completo Newton, P. M. (2015). The learning styles myth is thriving in higher education. Frontiers in Psychology, 6, 1908. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.01908 (Perspectiva con análisis de la literatura. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
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