MEMORIA Y APRENDIZAJE · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
Neuromitos: lo que creemos del cerebro y lo que se ha comprobado
Entre el 44 % y el 94 % de los docentes españoles encuestados dieron por correctas ideas sobre el cerebro que los autores consideran mitos. Qué se sabe de dos de ellas.
5 fuentes · 2 con texto completo leído · 3 solo resumen, reseña o no consultadas
«Solo usamos el 10 % del cerebro.» «Eres más de hemisferio izquierdo o derecho.» «Cada persona aprende mejor con su estilo.» Son frases que circulan con seguridad. Y los investigadores del tema llaman neuromitos a las ideas populares sobre el cerebro que no se sostienen con la investigación.
¿Cuánta gente las cree? ¿Y qué se sabe de ellas?
Qué creen quienes enseñan
En 2012, Dekker y colegas preguntaron a 242 docentes de primaria y secundaria de Dorset (Reino Unido) y de la zona de Ámsterdam (Países Bajos) por 32 afirmaciones sobre el cerebro, de las que 15 eran neuromitos [1]. De media, los docentes creyeron el 49 % de los mitos [1]. Siete de los 15 los creía más de la mitad [1]. Los más aceptados, por encima del 80 %, fueron los estilos de aprendizaje, la dominancia hemisférica y los ejercicios cortos de coordinación para integrar los hemisferios [1]. La idea del 10 % la daba por cierta algo menos de la mitad, el 48 % en el Reino Unido y el 46 % en los Países Bajos [1].
Un dato llama la atención: saber más sobre el cerebro en general no protegía. Los docentes con más conocimiento general creían, en promedio, más neuromitos, no menos [1]. Los autores avisan de que su muestra eran docentes interesados en la neurociencia, de dos regiones concretas, y de que el estudio no permite saber de dónde vienen esas ideas [1].
En 2016, Ferrero, Garaizar y Vadillo repitieron la encuesta con 284 docentes de 15 de las 19 regiones de España [2]. El 94 % dio por cierto que los entornos ricos en estímulos mejoran el cerebro de los niños de preescolar; el 91,1 %, que se aprende mejor con el estilo preferido; el 82 %, que los ejercicios de coordinación mejoran la lectoescritura; el 67,2 %, que la dominancia de un hemisferio explica diferencias entre alumnos; el 45 %, que los suplementos de ácidos grasos tienen beneficios demostrados para el rendimiento académico; y el 44 %, que solo usamos el 10 % del cerebro [2].
Al combinar su encuesta con la de otros cinco estudios, los autores concluyen que la popularidad de algunos neuromitos es notablemente constante entre países, con excepciones [2]. La creencia en los estilos de aprendizaje, por ejemplo, oscilaba entre el 85,8 % y el 97,1 % según el país [2].
No solo cosa de docentes
Macdonald y colegas compararon a 598 docentes, 234 personas con mucha exposición a la neurociencia y 3.045 personas del público general [3]. El público aceptaba de media el 68 % de los neuromitos presentados, los docentes el 56 % y el grupo con más neurociencia el 46 % [3]. Haber estudiado neurociencia o educación, tener un posgrado o leer ciencia revisada por pares se asociaba con acertar más, pero no eliminaba los errores: los autores concluyen que la formación reduce las creencias en neuromitos, pero no las elimina [3].
Qué se ha comprobado de dos de ellos
El cerebro «izquierdo» y el «derecho». La idea de que cada persona tiene un hemisferio dominante que explica cómo aprende la pusieron a prueba Nielsen y su equipo con datos de resonancia en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años [4]. Buscaron zonas con una lateralización muy marcada y comprobaron si esas lateralizaciones iban juntas dentro de cada persona. Hallaron 9 centros lateralizados a la izquierda, entre ellos regiones del lenguaje, y 11 a la derecha, entre ellos regiones de control de la atención [4]. Pero las conexiones de unos y otros no se agrupaban en un único «cerebro izquierdo» o «derecho» por persona: los datos no respaldan un rasgo de todo el cerebro y sí que la lateralización es una propiedad local de las redes [4].
Los estilos de aprendizaje. Una revisión de 2008 concluyó que hay pruebas de que las personas tienen preferencias y diferencias de aptitud, pero casi ninguna de que enseñar según el estilo preferido mejore el aprendizaje, y que no hay base suficiente para aplicarlo de forma general [5]. Lo tratamos con detalle en otro artículo de esta serie.
Del mito del 10 %, por su parte, aquí solo recogemos cuánta gente lo cree [1][2]. No hemos analizado un estudio que lo ponga a prueba.
Qué nos llevamos
- Creer algo con seguridad no es prueba de que sea cierto. Entre el 44 % y el 94 % de los docentes españoles encuestados dieron por correctas ideas que los autores consideran neuromitos [2].
- Saber más del cerebro no vacuna automáticamente. Los docentes con más conocimientos generales creían más neuromitos [1], y la formación reduce las creencias sin eliminarlas [3].
- Una idea con apariencia científica puede no tener apoyo. Los datos citados no respaldan que cada persona sea «de un hemisferio» [4] ni que enseñar según el estilo preferido mejore el aprendizaje [5].
Y una pregunta para quedarte: de las ideas sobre el cerebro que das por sabidas, ¿cuántas podrías defender citando un estudio?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Dekker, S., Lee, N. C., Howard-Jones, P. y Jolles, J. (2012). Neuromyths in education: Prevalence and predictors of misconceptions among teachers. Frontiers in Psychology, 3, 429. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2012.00429 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central. Los autores clasifican tres de los 15 enunciados como correctos; esos no se citan aquí.)
[2] Texto completo Ferrero, M., Garaizar, P. y Vadillo, M. A. (2016). Neuromyths in education: Prevalence among Spanish teachers and an exploration of cross-cultural variation. Frontiers in Human Neuroscience, 10, 496. https://doi.org/10.3389/fnhum.2016.00496 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
[3] Solo el resumen Macdonald, K., Germine, L., Anderson, A., Christodoulou, J. y McGrath, L. M. (2017). Dispelling the myth: Training in education or neuroscience decreases but does not eliminate beliefs in neuromyths. Frontiers in Psychology, 8, 1314. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.01314 (Estudio original. Leído solo el resumen.)
[4] Solo el resumen Nielsen, J. A., Zielinski, B. A., Ferguson, M. A., Lainhart, J. E. y Anderson, J. S. (2013). An evaluation of the left-brain vs. right-brain hypothesis with resting state functional connectivity magnetic resonance imaging. PLoS ONE, 8(8), e71275. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0071275 (Estudio original. Leído solo el resumen.)
[5] Solo el resumen Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D. y Bjork, R. (2008). Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9(3), 105–119. https://doi.org/10.1111/j.1539-6053.2009.01038.x (Revisión. Leído solo el resumen: texto completo de pago.)
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