EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN · 3 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
¿Sonreír te hace más feliz? El experimento del bolígrafo en la boca
Un experimento de 1988 decía que sostener un bolígrafo con los dientes hacía más graciosos los dibujos. Qué pasó cuando muchos laboratorios lo repitieron y qué queda de la idea de que la cara influye en lo que sentimos.
4 fuentes · 1 con texto completo leído · 3 solo resumen, reseña o no consultadas
Prueba esto: sujeta un bolígrafo entre los dientes, sin que toque los labios. Sin darte cuenta, tu cara acaba en una media sonrisa. Ahora sujétalo solo con los labios: la boca hace una mueca parecida a un puchero.
¿Cambiaría eso lo gracioso que te parece un chiste? Esa fue la pregunta de un experimento de 1988 que se hizo famoso como prueba de la «hipótesis del feedback facial»: que los gestos de la cara influyen en lo que sentimos [1].
Lo que se hizo en 1988
Strack, Martin y Stepper [2] contaron a los participantes que estudiaban cómo hacen tareas las personas lesionadas o con discapacidad, y les pidieron hacer varias tareas con un bolígrafo en la boca (con los dientes o con los labios) o con la mano no dominante [1]. La tarea decisiva era puntuar lo graciosos que eran unos dibujos humorísticos [1]. Los que sostuvieron el bolígrafo con los dientes, una posición que activa la sonrisa, puntuaron los dibujos como más graciosos (5,14 en una escala de 0 a 9) que quienes lo sujetaron con los labios (4,32) [1]. Una diferencia de 0,82 puntos [1].
La réplica de 17 laboratorios
En 2016, un equipo coordinado desde la Universidad de Ámsterdam organizó una réplica directa. Participaron 17 laboratorios con un protocolo común, revisado de antemano [1]. El plan de análisis se registró antes de ver los datos, y sumaron 1.894 participantes [1].
Resultado: la diferencia media entre las dos condiciones fue de 0,03 puntos, con un intervalo de confianza del 95 % de −0,11 a 0,16 [1]. En 9 de los 17 laboratorios la diferencia fue en la dirección esperada, pero en ninguno el intervalo era estrictamente positivo, y ninguno alcanzó los 0,82 del original [1].
¿Se cae entonces la idea?
No del todo. En 2019 se publicó un metaanálisis, un estudio que reúne los resultados de muchos otros, con 286 efectos de 138 estudios que manipulaban el gesto facial y medían cómo se sentían los participantes. Encontró un efecto significativo pero pequeño, que varía según la situación [3]. Era mayor al juzgar un estímulo (lo gracioso que es un dibujo) que al informar de la propia emoción, y en el caso de los juicios había señales de sesgo de publicación [3].
Y en 2022, un equipo formado por defensores y críticos de la idea hizo un estudio preregistrado en 19 países con 3.878 participantes. Concluyó que copiar una expresión de felicidad o hacerla de forma voluntaria podía aumentar o iniciar la sensación de felicidad. Pero con el bolígrafo en la boca, la evidencia fue menos concluyente [4].
Límites
El estudio original de 1988 no se ha leído: sus datos llegan a través de [1]. De [3] y [4] solo se han leído los resúmenes. Todo se basa en lo que las personas dicen que sienten o en cuánta gracia les hacen unos dibujos, no en medidas de lo que ocurre dentro del cuerpo. Y la discusión sobre qué métodos revelan este efecto sigue abierta.
Qué nos llevamos
- Un experimento famoso no se replicó, pero la idea sobrevivió con más matices. La versión del bolígrafo no se confirmó [1]; otras formas de manipular la cara sí mostraron efectos pequeños [3][4].
- El método importa. El mismo estudio de 2022 encontró efectos con unas tareas y no con otras [4].
- «Sonríe y serás feliz» es una simplificación. Los efectos que se encuentran son pequeños y dependen de la situación [3].
Y una pregunta para quedarte: si sonreír te cambia solo un poco, ¿en qué situaciones te merecería la pena probarlo?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Wagenmakers, E.-J. et al. (2016). Registered Replication Report: Strack, Martin, & Stepper (1988). Perspectives on Psychological Science, 11(6), 917–928. https://doi.org/10.1177/1745691616674458 (Estudio original. Texto completo leído en el repositorio de la Universidad de Ámsterdam.)
[2] No consultada Strack, F., Martin, L. L. y Stepper, S. (1988). Inhibiting and facilitating conditions of the human smile: A nonobtrusive test of the facial feedback hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 54(5), 768–777. https://doi.org/10.1037/0022-3514.54.5.768 (Estudio original. No consultado: sus datos y su descripción se conocen a través de [1].)
[3] Solo el resumen Coles, N. A., Larsen, J. T. y Lench, H. C. (2019). A meta-analysis of the facial feedback literature: Effects of facial feedback on emotional experience are small and variable. Psychological Bulletin, 145(6), 610–651. https://doi.org/10.1037/bul0000194 (Metaanálisis. Leído solo el resumen.)
[4] Solo el resumen Coles, N. A. et al. (2022). A multi-lab test of the facial feedback hypothesis by the Many Smiles Collaboration. Nature Human Behaviour, 6(12), 1731–1742. https://doi.org/10.1038/s41562-022-01458-9 (Estudio original. Leído solo el resumen.)
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