LENGUAJE Y PENSAMIENTO · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
¿Piensas distinto según el idioma que hablas?
En ruso hay dos palabras para el azul claro y el azul oscuro. ¿Cambia eso cómo los ves? Lo que se sabe es pequeño, concreto y, en algún caso, discutido.
5 fuentes · 2 con texto completo leído · 3 solo resumen, reseña o no consultadas
En español decimos «azul» tanto al cielo de mediodía como a un jersey de lana oscura. En ruso, en cambio, existen dos palabras distintas: una para el azul más claro, goluboy, y otra para el más oscuro, siniy [1]. Para hablar con naturalidad, un ruso tiene que elegir una de las dos.
Esto lleva a una pregunta antigua: si tu idioma te obliga a distinguir algo, ¿lo percibes mejor? ¿Piensas de otra manera?
La hipótesis de Whorf
Se conoce como hipótesis de Whorf la idea de que la percepción está moldeada por las categorías de significado del idioma materno. Según Regier y Kay, el acuerdo entre los especialistas ha oscilado entre aceptarla y rechazarla [2]. Veamos qué muestran los experimentos con colores y con el tiempo.
Los azules rusos
En 2007, Winawer, Witthoft, Frank, Wu, Wade y Boroditsky pusieron a prueba esa idea con hablantes de ruso y de inglés [1]. Participaron 26 hablantes nativos de ruso y 24 de inglés, en el MIT [1]. En cada ensayo veían tres cuadrados de color y debían decidir cuál de los dos de abajo era igual al de arriba, lo más rápido posible, con 20 tonos de azul que cruzaban la frontera entre siniy y goluboy [1]. Los hablantes de inglés también pueden distinguir un azul claro de uno oscuro; la diferencia, según los autores, es que los de ruso deben hacerlo para hablar con naturalidad, de modo que lo usan habitualmente aunque la tarea no lo exija [1].
Con colores cercanos en la escala, los hablantes de ruso respondían más rápido cuando los dos cuadrados de abajo caían a lados distintos de la frontera. Sin ninguna tarea adicional, la diferencia era de unos 124 milisegundos [1]. Los hablantes de inglés no mostraron ese efecto [1].
La parte más interesante vino al añadir una tarea simultánea. Si los participantes repetían mentalmente una serie de ocho dígitos, que ocupa el lenguaje, la ventaja desaparecía. Si retenían un dibujo en una cuadrícula, que ocupa la memoria espacial, seguía casi igual [1]. Los autores argumentan que, como una tarea verbal breve elimina el efecto, no parece un cambio permanente de los procesos perceptivos, sino que las categorías del idioma intervienen durante la propia decisión. Plantean la pregunta de otra manera: no tanto si el idioma afecta a procesos no lingüísticos, sino cuánto intervienen los procesos lingüísticos en tareas que parecen no serlo, y su respuesta es que intervienen, al menos en discriminaciones perceptivas simples [1].
Pero los propios autores señalan límites. No pueden determinar el mecanismo; el efecto apareció solo con los colores más parecidos; la inversión con interferencia verbal no fue significativa; y los hablantes de ruso eran más lentos en general, lo que pudo deberse en parte a su menor experiencia con ordenadores [1].
Solo en la mitad derecha del campo visual
Otro trabajo, de 2006, afinó la pregunta. Gilbert, Regier, Kay e Ivry razonaron que, si el lenguaje influye, el efecto debería ser mayor en el campo visual derecho, cuya información llega al hemisferio izquierdo, dominante para el lenguaje [3]. Con colores verdes y azules, los participantes encontraron antes un cuadrado de distinto nombre cuando estaba a la derecha, y no hubo diferencia a la izquierda. El efecto desaparecía con una tarea verbal simultánea y no con una espacial [3].
Los números ayudan a ponerlo en su sitio. Las diferencias eran de unos 24 a 30 milisegundos en dos experimentos con 11 personas cada uno [3]. Los autores reconocen que no pueden distinguir si el lenguaje actúa sobre la percepción temprana, sobre la decisión posterior o sobre ambas, y que generalizar a la percepción cotidiana es especulativo [3].
Con estos y otros datos, Regier y Kay concluyen que Whorf tenía en parte razón: el idioma afecta a la percepción del color sobre todo en una mitad del campo visual, y la forma de nombrar los colores refleja a la vez influencias universales y específicas de cada lengua [2].
¿Y el tiempo?
Otra línea de trabajo preguntó por conceptos abstractos. En inglés hablamos del tiempo sobre todo con metáforas horizontales («lo que tenemos por delante»); el mandarín usa también las verticales, como «el mes de arriba» para el mes anterior [4][5]. En 2001, Boroditsky halló que los hablantes de mandarín confirmaban antes que marzo viene antes que abril tras ver objetos dispuestos en vertical que en horizontal, y los de inglés mostraron el patrón contrario; enseñar a hablantes de inglés a usar términos verticales para el tiempo produjo el mismo sesgo [4].
Seis años después, Chen intentó repetirlo y no lo consiguió en cuatro intentos. Además, estimó que los hablantes de chino usan las metáforas horizontales más que las verticales [5]. Concluyó que el uso de metáforas verticales en chino no demuestra que sus hablantes piensen sobre el tiempo de otra manera [5].
Qué nos llevamos
- El idioma parece influir en tareas muy concretas, y poco. Unos 124 milisegundos con colores cercanos en la escala [1], o entre 24 y 30 en la mitad derecha del campo visual [3].
- Depende de que el lenguaje esté disponible. Si se ocupa con otra tarea verbal, el efecto desaparece [1][3].
- En el terreno de las ideas abstractas, el debate sigue abierto. Un resultado sobre el tiempo no se repitió en cuatro intentos [5].
Y una pregunta para quedarte: si no tuvieras una palabra para algo que distingues, ¿lo distinguirías igual de rápido?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Winawer, J., Witthoft, N., Frank, M. C., Wu, L., Wade, A. R. y Boroditsky, L. (2007). Russian blues reveal effects of language on color discrimination. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(19), 7780–7785. https://doi.org/10.1073/pnas.0701644104 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
[2] Solo el resumen Regier, T. y Kay, P. (2009). Language, thought, and color: Whorf was half right. Trends in Cognitive Sciences, 13(10), 439–446. https://doi.org/10.1016/j.tics.2009.07.001 (Revisión. Leído solo el resumen: texto completo de pago.)
[3] Texto completo Gilbert, A. L., Regier, T., Kay, P. e Ivry, R. B. (2006). Whorf hypothesis is supported in the right visual field but not the left. Proceedings of the National Academy of Sciences, 103(2), 489–494. https://doi.org/10.1073/pnas.0509868103 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
[4] Solo el resumen Boroditsky, L. (2001). Does language shape thought? Mandarin and English speakers' conceptions of time. Cognitive Psychology, 43(1), 1–22. https://doi.org/10.1006/cogp.2001.0748 (Estudio original. Leído solo el resumen: texto completo de pago.)
[5] Solo el resumen Chen, J.-Y. (2007). Do Chinese and English speakers think about time differently? Failure of replicating Boroditsky (2001). Cognition, 104(2), 427–436. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2006.09.012 (Estudio original. Leído solo el resumen: texto completo de pago.)
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