CEREBRO Y CIENCIA · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
¿Seguimos fabricando neuronas de adultos? Dos estudios de 2018, dos respuestas
Una pregunta que parecía cerrada volvió a abrirse en 2018: ¿se forman neuronas nuevas en el hipocampo humano adulto?
4 fuentes · 3 con texto completo leído · 1 solo resumen, reseña o no consultadas
Si te dijeran que tu cerebro sigue fabricando neuronas nuevas a los cuarenta, a los sesenta o a los setenta, ¿te parecería creíble? Es una pregunta con consecuencias: si fuera cierto, abriría la puerta a entender mejor la memoria, el envejecimiento o enfermedades como el alzhéimer. Y sin embargo, la ciencia no se ha puesto de acuerdo.
Una idea que ha cambiado
La respuesta ha ido variando. Altman y Das describieron en 1965 la formación de neuronas tras el nacimiento en ratas. En 1985, Rakic defendió que algo así no sería posible en humanos. Y en 1998, Eriksson y colegas publicaron el primer estudio con una técnica de marcado celular en el hipocampo humano adulto [1]. Desde entonces la discusión ha oscilado, y en 2018 dos estudios con datos humanos llegaron a conclusiones opuestas [1].
La neurogénesis de la que hablamos ocurre en una parte del hipocampo llamada giro dentado. Detectarla en personas es difícil: cómo seguirla en personas vivas sigue siendo una pregunta abierta [1], de modo que se estudian cerebros tras la muerte, buscando proteínas que marcan neuronas jóvenes o células que se dividen.
El estudio que no las encontró
Sorrells y colegas analizaron 59 muestras de hipocampo humano, desde fetos hasta adultos: 37 de cerebros postmortem y 22 de resecciones quirúrgicas en pacientes con epilepsia [2]. Buscaron marcadores de células en división y de neuronas jóvenes, como la proteína DCX [2].
Encontraron muchas células en división en el hipocampo de un feto de 14 semanas, y un descenso muy brusco después. Las neuronas jóvenes por milímetro cuadrado pasaban de 1.618 al nacer a 292,9 al año, 12,4 a los siete años y 2,4 a los trece [2]. En ninguno de los 17 hipocampos adultos postmortem, de personas de entre 18 y 77 años, detectaron neuronas jóvenes [2]. Concluyen que la neurogénesis en el giro dentado no continúa, o es extremadamente rara, en el humano adulto [2].
Los propios autores señalan límites. No pueden descartar que las células madre humanas no tengan uno de los marcadores buscados o estén muy dispersas; en muchas edades solo había una muestra; y la proteína DCX también aparece en algunas células de glía, lo que explicaría algunos resultados anteriores con otras técnicas [2]. Y el macaco, que estudiaron para comparar, sí mostraba una zona germinal en la juventud, con una neurogénesis que descendía y era rara en la edad adulta [2].
El estudio que sí las encontró
Boldrini y colegas analizaron los hipocampos de 28 personas fallecidas de entre 14 y 79 años, sanas, sin enfermedad neuropsiquiátrica ni medicación psicotrópica en los tres meses previos a la muerte, con entre 4 y 26 horas desde la muerte hasta procesar el tejido [3]. Usaron cortes seriados y recuentos estereológicos, una técnica de recuento que los autores consideran de referencia [3].
Encontraron progenitores neuronales y neuronas inmaduras en todas las edades: unos 10.000 a 15.000 neuroblastos y neuronas inmaduras por persona, sin descenso con la edad [3]. Concluyen que la neurogénesis hipocampal persiste hasta la octava década en personas sanas. Observaron también un descenso, con la edad, de la reserva de progenitores en parte del giro dentado y de los capilares sanguíneos [3].
Aquí también hay límites declarados: las comprobaciones con dobles marcajes y recuentos estereológicos se hicieron solo en seis personas, los marcadores se midieron en un único momento, el de la muerte, y no se pudo evaluar el nivel de ejercicio físico de los fallecidos [3].
Al año siguiente, Moreno-Jiménez y colegas aportaron otro resultado: con muestras humanas y métodos de procesado del tejido, hallaron miles de neuronas inmaduras en el giro dentado de personas neurológicamente sanas hasta la novena década de vida, en número y madurez decrecientes en el alzhéimer [4]. Plantean que una neurogénesis deteriorada podría contribuir a los déficits de memoria en esta enfermedad y que podría ser una diana terapéutica [4].
¿Por qué no coinciden?
Una revisión de 2018, firmada por 18 especialistas del campo, repasa las posibles razones [1]. Entre ellas: Sorrells y colegas trabajaron con tejido de hasta unas 48 horas tras la muerte, frente a las 26 de Boldrini, y los marcadores como DCX se debilitan en horas en ratas; algunos tejidos estuvieron años en fijador, lo que podría haber enmascarado un marcador; el estrés de la agonía o la enfermedad previa pueden influir; y DCX no es específica de la neurogénesis [1].
Su conclusión es que no hay motivo para abandonar la idea de que las neuronas generadas en el adulto contribuyen a la plasticidad y la cognición durante toda la vida, aunque el trabajo de Sorrells recuerda que trasladar directamente resultados de roedores a humanos es problemático [1]. Consideran que el estudio de Boldrini encaja mejor con la evidencia previa [1]. Hay que tener en cuenta que esa es la lectura de ese grupo de autores, no un consenso cerrado.
Y quedan preguntas sin responder: cuánto dura en humanos la fase en la que las neuronas jóvenes muestran DCX, si hay una especie de «menopausia neurogénica» en la que el potencial se agota con la edad, y cómo medir la neurogénesis en personas vivas [1].
Qué nos llevamos
- La pregunta sigue abierta en lo que importa. Dos estudios con datos humanos, publicados en 2018, llegaron a conclusiones opuestas [2][3].
- Los métodos pesan. El tiempo hasta el análisis, la fijación del tejido y los marcadores usados pueden explicar parte de la discrepancia [1].
- Que algo se detecte o no depende de cómo se busque. Es una lección útil para leer cualquier titular sobre «el cerebro hace esto o aquello».
Y una pregunta para quedarte: si la evidencia depende tanto de cómo se busque, ¿qué tendría que mostrar un nuevo estudio para que te convenciera en un sentido o en otro?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Kempermann, G., Gage, F. H., Aigner, L., Song, H., Curtis, M. A., Thuret, S., et al. (2018). Human adult neurogenesis: Evidence and remaining questions. Cell Stem Cell, 23(1), 25–30. https://doi.org/10.1016/j.stem.2018.04.004 (Revisión. Texto completo leído en la copia de PubMed Central. Está firmada por especialistas favorables a la existencia de neurogénesis adulta.)
[2] Texto completo Sorrells, S. F. et al. (2018). Human hippocampal neurogenesis drops sharply in children to undetectable levels in adults. Nature. https://doi.org/10.1038/nature25975 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central.)
[3] Texto completo Boldrini, M. et al. (2018). Human hippocampal neurogenesis persists throughout aging. Cell Stem Cell. https://doi.org/10.1016/j.stem.2018.03.015 (Estudio original. Texto completo leído en la copia de PubMed Central, salvo el final.)
[4] Solo el resumen Moreno-Jiménez, E. P. et al. (2019). Adult hippocampal neurogenesis is abundant in neurologically healthy subjects and drops sharply in patients with Alzheimer's disease. Nature Medicine, 25(4), 554–560. https://doi.org/10.1038/s41591-019-0375-9 (Estudio original. Leído solo el resumen: sin copia gratuita.)
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