MENTE Y CONCIENCIA · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
Dos teorías de la conciencia, un experimento para ponerlas a prueba
Dos bandos acordaron de antemano qué resultados contarían en su contra. Los datos desafían a ambos, y aún se discute cómo leerlos.
6 fuentes · 2 con texto completo leído · 4 solo resumen, reseña o no consultadas
Hay varias teorías sobre cómo el cerebro produce la experiencia consciente [2]. Para decidir entre ellas hace falta ponerlas a prueba con criterios que cada bando acepte de antemano.
En 2025 se publicó un experimento diseñado así: proponentes de dos teorías rivales pactaron qué resultados contarían en contra de la suya.
Las dos teorías
La teoría de la información integrada (IIT, por sus siglas en inglés) sostiene que la conciencia es la capacidad intrínseca de una red neuronal de influirse a sí misma, y que esa capacidad se mide con la información integrada, Φ. El punto de máxima Φ estaría probablemente en una «zona caliente» posterior del cerebro [1]. La teoría del espacio de trabajo global neuronal (GNWT) sostiene que la conciencia surge cuando la información se difunde de forma global y se «enciende» en las redes, sobre todo en la corteza prefrontal [1].
No son las únicas: una revisión de 2022 compara cuatro enfoques, las teorías de orden superior, las del espacio de trabajo global, las de reentrada y procesamiento predictivo, y la información integrada, y concluye que las teorías deben desarrollarse más antes de poder someterse a pruebas maduras [2].
Una colaboración entre rivales
Una colaboración adversarial es un trabajo abierto en el que defensores de teorías rivales acuerdan pruebas cuyos resultados podrían ir en contra de las suyas [1]. Aquí, defensores de ambas teorías y un consorcio neutral diseñaron y preregistraron las predicciones, los criterios para superarlas o no y la interpretación esperada. Equipos independientes de los proponentes recogieron y analizaron los datos [1].
Participaron 256 personas [1], con tres técnicas: resonancia magnética funcional (120), magnetoencefalografía (102) y electroencefalografía intracraneal en pacientes (34). Veían rostros, objetos, letras y falsas tipografías durante 0,5, 1 o 1,5 segundos y debían detectar objetivos poco frecuentes [1].
Lo que se encontró
La información sobre el contenido consciente apareció en la corteza visual, ventrotemporal y frontal inferior; las respuestas sostenidas de la corteza occipital y temporal lateral seguían la duración del estímulo; y hubo sincronización específica del contenido entre áreas frontales y visuales tempranas [1]. Los autores resumen que los resultados concuerdan con algunas predicciones de cada teoría y desafían de forma sustancial elementos clave de ambas [1].
Para la información integrada, la falta de sincronización sostenida en la corteza posterior contradice la idea de que la conectividad de la red determine la conciencia, y los autores piden a sus defensores que lo aborden [1]. Para el espacio de trabajo, supone un desafío que no hubiera ignición al desaparecer el estímulo (en ninguno de los 655 electrodos prefrontales analizados se vio el patrón previsto) y que la corteza prefrontal representara poco de lo que el sujeto percibía [1].
Los autores reconocen límites: no se puede excluir del todo que los participantes siguieran la categoría de los estímulos, el enfoque no recoge toda la riqueza de la experiencia, no hubo registros de neuronas individuales y la señal de la corteza visual primaria se muestreó poco [1]. Y señalan que los desafíos se extienden a otras teorías que comparten algunas de las predicciones, como las de orden superior o las de procesamiento recurrente [1].
La discusión sigue
El artículo incluye las lecturas de los propios adversarios, y no todos aceptan el balance. Naccache y colegas, del bando del espacio de trabajo, sostienen que el estudio validó varias predicciones de su teoría, que la ignición al desaparecer el estímulo no es una predicción central y que la figura del artículo la presentaba mal, y que la dificultad de descodificar en la corteza prefrontal se debe en parte a la metodología, por lo que proponen registros de células individuales [3]. Añaden que, como solo se usaron estímulos claramente visibles, no se pudo comprobar el contraste central de la teoría entre procesamiento consciente y no consciente [3]. De este debate existe una corrección posterior que no se ha revisado [3].
Y en 2023, once investigadores firmaron una carta en la que objetan que se presente la información integrada como una teoría «líder» y comprobada empíricamente, y la califican de pseudociencia [4]. Hubo respuestas en ambos sentidos: una concluye que la acusación tiene fundamento y que, como mucho, es una teoría metafísica presentada como ciencia [5]; otra señala que la carta no define «pseudociencia» y que, con una definición razonable, el término alcanzaría también a las teorías dominantes [6].
Qué nos llevamos
- Probar teorías puede hacerse con reglas pactadas de antemano. Aquí, con criterios preregistrados y datos recogidos por equipos independientes [1].
- Ninguna de las dos teorías salió indemne. Hay resultados que concuerdan con partes de cada una y otros que desafían puntos clave [1].
- Cómo leer el resultado sigue siendo parte del debate. Los defensores del espacio de trabajo discuten qué predicción era realmente central [3], y la información integrada se debate incluso como ciencia [4][5][6].
Y una pregunta para quedarte: si apoyaras una teoría sobre la conciencia, ¿qué resultado aceptarías de antemano como prueba en su contra?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto parcial Cogitate Consortium (Ferrante, O. et al.) (2025). Adversarial testing of global neuronal workspace and integrated information theories of consciousness. Nature, 642(8066), 133–142. https://doi.org/10.1038/s41586-025-08888-1 (Estudio original. Leído en la copia de PubMed Central hasta mitad de la discusión; no se leyeron las interpretaciones finales de los adversarios.)
[2] Solo el resumen Seth, A. K. y Bayne, T. (2022). Theories of consciousness. Nature Reviews Neuroscience, 23(7), 439–452. https://doi.org/10.1038/s41583-022-00587-4 (Revisión. Leído solo el resumen.)
[3] Texto completo Naccache, L., Sergent, C., Dehaene, S., Wang, X.-J., Farisco, M. y Changeux, J.-P. (2025). GNW theoretical framework and the «adversarial testing of global neuronal workspace and integrated information theories of consciousness». Neuroscience of Consciousness, 2025(1), niaf037. https://doi.org/10.1093/nc/niaf037 (Pieza de discusión. Texto leído en la copia de PubMed Central. Existe una corrección posterior (2026) que no se ha revisado.)
[4] Solo el resumen IIT-Concerned (2023). The integrated information theory of consciousness as pseudoscience. PsyArXiv. https://doi.org/10.31234/osf.io/zsr78 (Carta en preprint, firmada por 11 autores. Leído solo el resumen.)
[5] Solo el resumen Frankish, K. (2023). Integrated information theory: Pseudoscience or appropriately anomalous science? PsyArXiv. https://doi.org/10.31234/osf.io/uscwt (Preprint. Leído solo el resumen.)
[6] Solo el resumen Rosseinsky, N. M. (2023). Integrated information theory, pseudoscience, and mainstream theories of consciousness: A call for «the science we need». PsyArXiv. https://doi.org/10.31234/osf.io/3prjv (Preprint. Leído solo el resumen.)
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