ATENCIÓN Y PERCEPCIÓN · 3 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
El vestido que dividió internet: ¿por qué vemos colores distintos?
Una foto de 2015 hizo que unos vieran un vestido blanco y dorado y otros, azul y negro. Qué dice la ciencia de la percepción del color y qué sigue siendo una hipótesis.
2 fuentes · 1 con texto completo leído · 1 solo resumen, reseña o no consultadas
En 2015, una foto de un vestido empezó a circular por las redes sociales con una pregunta: ¿de qué color es? Unas personas veían un vestido blanco y dorado. Otras, azul y negro. Y ninguna de las dos entendía cómo la otra podía verlo así.
Aquello se convirtió en un caso de estudio. Porque cuando se mira la foto píxel a píxel, por separado, los colores son marrones y azules [1]. Entonces, ¿de dónde salen el blanco, el dorado y el negro?
Qué dijeron las encuestas
Un equipo de neurocientíficos preguntó a 1.401 personas, con una pregunta abierta: no «¿blanco y dorado o azul y negro?», sino que describieran el vestido con sus palabras [1]. El 57 % lo describió como azul y negro, el 30 % como blanco y dorado, el 11 % como azul y marrón y el 2 %, de otra manera [1]. Los autores encontraron más respuestas «blanco y dorado» en personas mayores y en mujeres [1].
Hay un detalle más. Entre 28 personas a las que se volvió a preguntar entre tres y cinco días después, tres cambiaron de descripción [1]. Para los autores, la imagen puede ser «multiestable»: el cerebro puede resolverla de más de una manera.
Una hipótesis: la luz que damos por supuesta
La idea central es que el cerebro no ve «el color» de la luz que llega al ojo, sino que intenta adivinar de qué color es el objeto, y para eso tiene que descontar el color de la luz que lo ilumina. Un color percibido es, dicen los autores, la mejor estimación del sistema visual a partir de los datos y de un modelo interno del mundo [1].
En la foto, la iluminación es ambigua. Los autores plantean que unas personas dan por supuesta una luz fría, como la del cielo azul, descuentan los tonos azules y ven blanco y dorado. Otras dan por supuesta una luz cálida, como la de una bombilla, descuentan los tonos naranjas y ven azul y negro. Y las que asumen una luz neutra verían azul y marrón [1].
Hay indicios a favor. Cuando los investigadores introdujeron pistas claras sobre la iluminación, pudieron hacer que el color del vestido cambiara [1]. Y el tamaño de la imagen también importaba: a mayor tamaño, más respuestas de blanco y dorado, y al desenfocarla, más respuestas de azul y negro [1].
Un estudio posterior encuestó por internet a unas 13.000 personas [2]. Lo que cada una suponía sobre la iluminación (luz natural o artificial, o si el vestido estaba en sombra) influía mucho en lo que veía, más que factores como la edad o el sexo [2]. Esos autores también encontraron que la exposición previa a luces de onda larga o corta, relacionada con el tipo circadiano de cada persona, daba forma a la experiencia del vestido en la dirección esperada [2].
Límites
Son encuestas por internet, con descripciones que cada persona da con sus palabras y con pantallas distintas. La relación con la edad, el sexo o los hábitos de sueño sigue siendo una hipótesis: los autores de [1] la presentan como una predicción, no como un resultado. Del segundo estudio solo se ha leído el resumen. Y ninguno de los trabajos prueba por sí solo que la suposición sobre la luz sea la única explicación.
Qué nos llevamos
- Lo que ves no es lo que llega al ojo. El cerebro interpreta los colores a partir de lo que supone sobre la luz [1].
- Ver distinto no es ver mal. Ante una imagen ambigua, personas distintas pueden llegar a percepciones estables distintas: los autores hallaron tres grupos de respuesta bien definidos [1].
- Una buena explicación todavía es una hipótesis. Encaja con varios datos, pero la relación con edad, sexo o ritmos de sueño pide más trabajo [1][2].
Y una pregunta para quedarte: ¿qué otras cosas que «ves» claramente son en realidad la mejor interpretación de tu cerebro?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Lafer-Sousa, R., Hermann, K. L. y Conway, B. R. (2015). Striking individual differences in color perception uncovered by «the dress» photograph. Current Biology, 25(13), R545–R546. https://doi.org/10.1016/j.cub.2015.04.053 (Estudio original. Texto completo leído en una copia de la Universidad de Wellesley, con el material suplementario.)
[2] Solo el resumen Wallisch, P. (2017). Illumination assumptions account for individual differences in the perceptual interpretation of a profoundly ambiguous stimulus in the color domain: «The dress». Journal of Vision, 17(4), 5. https://doi.org/10.1167/17.4.5 (Estudio original. Leído solo el resumen.)
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