MEMORIA Y APRENDIZAJE · 3 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
Estudiar mejor: por qué releer y subrayar no es lo que más funciona
Una revisión de diez técnicas de estudio puso en lo más alto dos técnicas: hacerse pruebas y repartir el estudio en el tiempo. Qué experimentos las respaldan y qué límites tienen.
5 fuentes · 2 con texto completo leído · 3 solo resumen, reseña o no consultadas
Es la noche antes del examen. Abres el libro, subrayas lo importante y vuelves a leerlo. Cuando terminas, notas que te suena todo. Parece buena señal.
No eres un caso raro: según una encuesta en una universidad de élite que cita el psicólogo John Dunlosky, el 84 % de los estudiantes estudiaba releyendo sus apuntes o libros [1]. La pregunta es si eso es lo que mejor funciona. La investigación apunta a que no.
Diez técnicas, dos ganadoras
Dunlosky y sus colegas revisaron en 2013 diez técnicas de estudio, desde subrayar o resumir hasta hacerse preguntas o espaciar las sesiones. Así las resume el propio Dunlosky [1]; la revisión completa es [2]. Valoraron como las más eficaces dos de ellas: hacer pruebas de práctica (autoevaluarse) y distribuir el estudio en el tiempo. Las razones: ayudan a estudiantes de edades distintas, sirven para muchos tipos de materia y pueden mejorar el rendimiento [1].
Cuando hablan de las técnicas más populares, el tono cambia. La relectura tiene efectos «inconsistentes»: ayuda cuando después hay que recordar el texto de memoria, pero no siempre mejora la comprensión, y sus beneficios, frente a una sola lectura, pueden no durar [1]. Subrayar, según el mismo texto, no ayudó a estudiantes de todo tipo en la comparación con simplemente leer, y un estudio incluso encontró peor rendimiento en preguntas de comprensión que exigían conectar ideas [1].
Un experimento con textos cortos
Un experimento de Roediger y Karpicke (2006) comparó releer con hacer pruebas. En el primero, 120 estudiantes universitarios leyeron dos textos cortos, de entre 250 y 280 palabras [3]. Uno lo estudiaron otra vez; del otro hicieron una prueba de recuerdo libre, sin ningún tipo de corrección. Después, una prueba final tras 5 minutos, 2 días o 1 semana [3].
A los 5 minutos, releer ganó: recordaron el 81 % frente al 75 % [3]. Pero a los 2 días, lo que habían puesto a prueba se recordó mejor, el 68 % frente al 54 %, y a la semana, el 56 % frente al 42 % [3].
En un segundo experimento, 180 estudiantes aprendieron un texto de tres maneras: leerlo cuatro veces; leerlo tres veces y hacer un test; o leerlo una vez y hacer tres tests [3]. A la semana, recordaron un 40 %, un 56 % y un 61 %, respectivamente [3]. Con una prueba a los 5 minutos, el orden era el contrario: 83 %, 78 % y 71 % [3].
Hay un detalle revelador: quienes releyeron cuatro veces estaban más seguros de que lo recordarían bien una semana después que quienes se habían puesto a prueba [3]. Releer da sensación de dominio, aunque no siempre se traduzca en recuerdo.
Espaciar y mezclar
La otra técnica ganadora, repartir el estudio en el tiempo, tiene detrás un metaanálisis de tareas de recuerdo verbal: 839 comparaciones en 317 experimentos de 184 artículos [4]. Sus autores encontraron que el intervalo entre sesiones que da más recuerdo depende de cuánto tiempo después se necesita recordar: cuanto más lejos esté la prueba, mayor es el intervalo óptimo [4]. Según Dunlosky, los estudiantes no suelen usar el estudio distribuido al prepararse para dominar un tema [1].
Dunlosky describe otra técnica prometedora, mezclar tipos de problemas en vez de repetir uno solo. En un ejemplo de cálculo de volúmenes, quienes mezclaron rindieron peor durante la práctica, pero tres veces mejor en el examen una semana después [1].
Límites
Estos resultados vienen en su mayoría de textos cortos y de universitarios, con pruebas hasta una semana después y sin corrección de las respuestas [3]. Dunlosky explica que su equipo fue conservador al valorar técnicas con pocos estudios en el aula [1]. Un metaanálisis posterior encontró mayores beneficios con pruebas de recuerdo que con pruebas de reconocimiento, y sus autores señalan que las teorías sobre por qué funciona el efecto aún no están cerradas [5].
Y «poco eficaz» no significa «inútil»: la relectura ayuda a recordar un texto de memoria [1]. La cuestión es qué hacer cuando tienes poco tiempo y quieres retener.
Qué nos llevamos
- Lo cómodo no siempre es lo eficaz. Releer da sensación de dominio; ponerse a prueba cuesta más, y a la semana rindió mejor [3].
- Ponerte a prueba cuenta como estudiar. Cierra el libro y escribe lo que recuerdas; con tarjetas, anota primero tu respuesta y luego compárala con la correcta [1].
- Reparte el estudio. Varias sesiones espaciadas, y no una sola maratón, es lo que respalda el metaanálisis [4].
Y una pregunta para quedarte: sin mirar este artículo, ¿qué serías capaz de explicar de él mañana?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Dunlosky, J. (2013). Strengthening the student toolbox: Study strategies to boost learning. American Educator, 37(3), 12–21. (Divulgación del primer autor de [2]. Texto completo leído en la web del sindicato AFT.)
[2] No consultada Dunlosky, J. et al. (2013). Improving students' learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58. https://doi.org/10.1177/1529100612453266 (Revisión. No leída: se conoce por la versión divulgativa de su primer autor [1].)
[3] Texto completo Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning: Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3), 249–255. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2006.01693.x (Estudio original. Texto completo leído en una copia de la Universidad de East Carolina.)
[4] Solo el resumen Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.3.354 (Metaanálisis. Leído solo el resumen.)
[5] Solo el resumen Rowland, C. A. (2014). The effect of testing versus restudy on retention: A meta-analytic review of the testing effect. Psychological Bulletin, 140(6), 1432–1463. https://doi.org/10.1037/a0037559 (Metaanálisis. Leído solo el resumen.)
Sigue leyendo
Memoria y aprendizaje
Recordar lo que nunca pasó: lo que dicen los experimentos
Varios estudios han convencido a una parte de sus participantes de que recordaban un suceso inventado. Qué cifras salen, por qué cambian y qué no se puede concluir.
Memoria y aprendizaje
¿Aprendes mejor si eres «visual»? Lo que dice la evidencia
Nueve de cada diez docentes españoles encuestados creen que se aprende mejor con el estilo preferido. Qué tendría que verse para que fuera cierto y qué ha encontrado la revisión de la evidencia.
Memoria y aprendizaje
Neuromitos: lo que creemos del cerebro y lo que se ha comprobado
Cuánta gente cree que usamos el 10 % del cerebro o que somos de un hemisferio. Qué encuestas a docentes de varios países muestran y qué se ha comprobado de dos de esas ideas.