MEMORIA Y APRENDIZAJE · 3 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
H.M., el paciente que cambió la ciencia de la memoria
Una operación de 1953 dejó a un hombre sin poder formar recuerdos nuevos. Qué se vio entonces y lo que aprendió la ciencia en las décadas siguientes.
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En abril de 1955, un hombre entró en una sala para una prueba de memoria. Dijo que estaba en marzo de 1953 y que tenía 27 años. Minutos antes había estado hablando con otro investigador, y no lo recordaba en absoluto: negó que nadie le hubiera hablado [1].
Era H.M., un paciente al que casi cien investigadores estudiaron durante décadas [2]. Para entender por qué importa, hay que ir a la operación que cambió su vida.
Una operación radical
H.M. tenía 29 años, era bobinador de motores y sufría convulsiones desde la adolescencia, con ataques menores desde los 10 años y mayores desde los 16 [1]. Los medicamentos no las controlaban y estaba incapacitado para trabajar [1]. El 1 de septiembre de 1953 se le practicó una resección bilateral de los lóbulos temporales mediales, extendida unos 8 centímetros hacia atrás desde las puntas temporales [1]. Quitaba el hipocampo y estructuras próximas, entre ellas buena parte de la amígdala y de la corteza entorrinal [1]. La presentación editorial de la reimpresión de 2000 la describe como un experimento radical que se consideró justificado por la incapacidad del paciente y la falta de respuesta al tratamiento [1].
Lo que perdió y lo que no
Año y medio después, Scoville y Milner lo evaluaron [1]. La memoria fallaba de forma evidente: no sabía en qué fecha estaba, no recordaba conversaciones recientes y, cuando pasaba a otra tarea, el contenido de la anterior desaparecía [1]. En la Escala de Memoria de Wechsler obtuvo un cociente de 67 [1].
Pero su inteligencia estaba intacta: su cociente intelectual era 112, mayor que el de 104 anterior a la operación, y no se hallaron déficits de percepción, razonamiento abstracto ni motivación [1]. El contraste entre la inteligencia general y la memoria es lo que más llamó la atención de los autores [1]. Los recuerdos previos a la operación, según la presentación posterior del trabajo, se conservaban, salvo los de los 19 meses anteriores [1].
No fue un solo caso
El artículo de 1957 no trataba solo de H.M.: estudiaron a diez pacientes con resecciones del lóbulo temporal medial, de distinta extensión [1]. Cuando se dañaban el hipocampo y la circunvolución del hipocampo en los dos lados, había algún déficit de memoria; cuando no, no [1]. Una operación unilateral extensa no dejó una pérdida de memoria duradera, y un paciente con extirpación bilateral del uncus, que solo pudo afectar a la amígdala y a zonas vecinas, mostró una memoria excelente [1]. Concluyeron que el hipocampo y estructuras próximas son esenciales para retener la experiencia reciente, según la presentación editorial con cautela sobre la amígdala, y publicaron los resultados también como advertencia del riesgo para la memoria de este tipo de cirugía [1].
Lo que se aprendió después
Casi cien investigadores estudiaron a H.M. durante décadas, primero en Montreal y desde 1966 en el MIT [2]. Corkin resume que su amnesia anterógrada era grave y generalizada: no dependía del tipo de prueba, del material ni del sentido por el que se presentaba la información [2].
Y se descubrió algo inesperado: había cosas que aprendía. Milner comprobó que H.M. mejoraba en una tarea de dibujar una figura mirándola en un espejo, con menos tiempo y menos errores a lo largo de tres días, a pesar de su amnesia [2]. Más adelante se mostró que conservaba esa habilidad tras casi un año [2]. Este hallazgo contribuyó a distinguir entre la memoria declarativa, la que permite recordar hechos y episodios de forma consciente, y otros tipos de aprendizaje, como el de destrezas motoras [2].
Un detalle: una resonancia magnética posterior mostró que la resección fue menos extensa que la estimación que hizo el cirujano en su momento [2].
Lo que sigue en discusión
Los autores de 1957 titularon el trabajo pensando en el hipocampo, y según Corkin esa idea no se cuestionó durante décadas [2]. Pero en 2002 Corkin recogía que investigaciones recientes habían puesto en duda su papel en la memoria de episodios y atribuían más peso a estructuras vecinas, como las de la región parahipocámpica [2]. Es una discusión que se sigue en la literatura, y buena parte de ella se apoya en un único paciente estudiado durante décadas [2].
Qué nos llevamos
- Un caso bien estudiado puede cambiar un campo. El artículo de 1957 se había citado 1.744 veces en 2002 [2].
- Memoria no es una sola cosa. Podía no formar recuerdos nuevos de hechos y, a la vez, aprender una destreza motora [2].
- La ciencia corrige también sus propios datos básicos. Una resonancia posterior ajustó la extensión de la lesión [2].
Y una pregunta para quedarte: si no pudieras recordar lo que has hecho esta mañana, ¿qué sabrías hacer igualmente sin acordarte de haberlo aprendido?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] Texto completo Scoville, W. B. y Milner, B. (1957). Loss of recent memory after bilateral hippocampal lesions. Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry, 20(1), 11–21. https://doi.org/10.1136/jnnp.20.1.11 *(Estudio original. Texto completo leído en la reimpresión de 2000 de Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences, 12(1), 103 y ss., que incluye una presentación editorial de 2000: los datos sobre los 19 meses y la descripción de la operación como experimento radical proceden de esa presentación.)*
[2] Texto completo Corkin, S. (2002). What's new with the amnesic patient H.M.? Nature Reviews Neuroscience, 3(2), 153–160. https://doi.org/10.1038/nrn726 (Revisión. Texto completo leído en una copia en PDF; la maquetación a varias columnas pudo mezclar algún pasaje.)
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