MEMORIA Y APRENDIZAJE · 4 MIN DE LECTURA · 8 DE NOVIEMBRE DE 2026
Recordar lo que nunca pasó: lo que dicen los experimentos
Varios estudios han convencido a una parte de sus participantes de que recordaban un suceso inventado. La cifra depende de cómo se cuente.
4 fuentes · 1 con texto completo leído · 3 solo resumen, reseña o no consultadas
Imagina que un familiar te cuenta que, cuando tenías cinco años, te perdiste en un centro comercial hasta que una persona mayor te encontró y te llevó con tus padres. Tú no recuerdas nada. Pero la historia suena plausible, tu familiar la cuenta con seguridad y alguien más asiente.
¿Podría esa historia, aunque nunca hubiera ocurrido, acabar pareciéndote un recuerdo? Eso es lo que quisieron comprobar los investigadores. Y la respuesta depende de cómo se haga la pregunta.
El experimento del centro comercial
En 1995, Loftus y Pickrell publicaron el estudio conocido como «perdido en el centro comercial» [1]. Según las reseñas, participaron 24 personas [2], a las que se dieron cuatro relatos breves sobre su infancia. Uno de ellos era inventado: haberse perdido en un centro comercial hacia los cinco años y ser rescatado por una persona mayor [2].
Aproximadamente una cuarta parte de los participantes dijo recordar el suceso inventado [2]. Esos recuerdos solían describirse con menos claridad que los reales y con menos palabras [2]. Al final, cuando se les dijo que uno de los cuatro relatos era falso, 5 de los 24 no señalaron el del centro comercial y eligieron en su lugar uno verdadero [2].
A esto se le llama recuerdo falso: recordar algo que no ocurrió. Los criterios exactos para darlo por válido varían de un estudio a otro [3]. Y el experimento planteó una pregunta práctica: ¿cuánta gente es susceptible, y en qué condiciones?
Cuánto depende de cómo se cuente
Después se hicieron otros estudios del mismo tipo, y las estimaciones de cuántas personas formaban un falso recuerdo variaban de unos a otros. Scoboria y sus colegas decidieron reunir las respuestas de ocho estudios publicados, con 423 participantes en total [3]. Atribuyen parte de esa variación a que los estudios usaban definiciones distintas de falso recuerdo y técnicas distintas para inducirlo [3].
Para compararlos, desarrollaron un sistema de codificación con siete criterios y pidieron a evaluadores independientes que lo aplicaran a las transcripciones [3]. El resultado: el 30,4 % de los casos se clasificó como falso recuerdo, y otro 23 % como casos en los que la persona aceptó el suceso en alguna medida [3]. Cuando la sugerencia incluía información relevante para la persona, se usaba un procedimiento de imaginación y no se acompañaba de una foto del suceso, la cifra subía al 46,1 % [3].
Conviene leer estas cifras con cuidado. No dicen que el 30 % de las personas tenga falsos recuerdos: dicen que, en esos ocho estudios y bajo esos procedimientos, el 30,4 % de los casos se clasificó así con ese sistema [3]. Los propios autores presentan su método como una forma de combinar datos que no pueden analizarse con un metaanálisis convencional, y lo describen como la estimación más válida hasta la fecha en esa literatura [3].
¿Se repite el resultado?
En 2023, un equipo liderado por Murphy repitió de forma directa el experimento del centro comercial, preregistrando su plan de análisis [4]. Esta vez la muestra era cinco veces mayor: 123 participantes [4]. El 35 % se codificó como que informaba de un falso recuerdo de haberse perdido en un centro comercial, frente al 25 % del estudio original [4].
Los autores añadieron una extensión: muchos participantes dijeron tener recuerdos y creencias sobre el suceso inventado, y a menudo los jurados simulados creyeron que había ocurrido y que la persona lo recordaba de verdad [4]. Concluyen que sus resultados respaldan los del estudio original [4].
Dos matices. Primero, el 35 % y el 25 % no son la misma cifra, aunque los autores consideran que sus resultados respaldan los del original [4]. Segundo, del trabajo de 2023 existió una versión duplicada que la revista retiró; aquí se cita la versión impresa [4].
Lo que estos estudios no dicen
Que sea posible implantar un recuerdo falso en un laboratorio no significa que cualquier recuerdo sea falso, ni que podamos saber desde fuera cuál lo es. Tampoco todos los sucesos se implantan igual. Según una reseña, un estudio posterior replicó el hallazgo del centro comercial, pero encontró que muchos menos niños informaban de un falso recuerdo cuando el suceso era menos plausible [2].
Hay además un debate sobre hasta dónde se puede extrapolar. Algunos críticos sostienen que estos resultados no se aplican de forma directa a los recuerdos de abusos reales y repetidos [2]. Es una discusión abierta, y los experimentos con sucesos inventados de este tipo no la resuelven por sí solos.
Qué nos llevamos
- Recordar con seguridad no prueba que algo ocurriera. En estos estudios, entre el 25 % y el 46 % de los casos, según el estudio y cómo se contara, se codificó como recuerdo falso [2][3][4].
- La cifra depende de la definición y del procedimiento. Usar fotos, imaginar la escena o la información personal cambia los resultados [3].
- Lo plausible se implanta con más facilidad que lo improbable, según una reseña de un estudio con niños [2].
Y una pregunta para quedarte: de los recuerdos de tu infancia que cuentas con más seguridad, ¿cuántos los recuerdas de verdad y cuántos te los han contado?
Fuentes
Cada fuente indica si se leyó el texto completo, solo el resumen o una reseña. Cómo se comprueba.
[1] No consultada Loftus, E. F. y Pickrell, J. E. (1995). The formation of false memories. Psychiatric Annals, 25(12), 720–725. https://doi.org/10.3928/0048-5713-19951201-07 (Estudio original. No consultado: sin acceso abierto. Conocido por reseñas [2].)
[2] Texto completo Wikipedia. Lost in the mall technique (consultada el 8 de noviembre de 2026). https://en.wikipedia.org/wiki/Lost_in_the_mall_technique (Obra de referencia generalista. Leída casi completa. Los datos del estudio de 1995 y de las críticas se citan según esta reseña.)
[3] Solo el resumen Scoboria, A., Wade, K. A., Lindsay, D. S., Azad, T., Strange, D., Ost, J. y Hyman, I. E. (2017). A mega-analysis of memory reports from eight peer-reviewed false memory implantation studies. Memory, 25(2), 146–163. https://doi.org/10.1080/09658211.2016.1260747 (Estudio original. Leído solo el resumen: texto completo de pago.)
[4] Solo el resumen Murphy, G., Dawson, C. A., Huston, C., Ballantyne, L., Barrett, E., Cowman, C. S., Fitzsimons, C., Maher, J., Ryan, K. M. y Greene, C. M. (2023). Lost in the mall again: A preregistered replication and extension of Loftus & Pickrell (1995). Memory, 31(6), 818–830. https://doi.org/10.1080/09658211.2023.2198327 (Estudio original. Leído solo el resumen: texto completo de pago. Existe una versión duplicada retirada por la revista.)
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